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En cráneos prehistóricos se han hallado orificios de trepanaciones realizadas por curanderos para “liberar demonios interiores”. La enfermedad se explicaba como intrusión de espíritus malignos. En agricultura primitiva también había prácticas supersticiosas: los romanos rodeaban cultivos con animales como barrera viva, usaban orina y heces humanas para proteger plantas, y se temía que mujeres menstruando dañaran pepinos con la mirada (“mal de ojo”)
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En los valles de Mesopotamia se documentaron enfermedades en trigo y cebada, como samana (quizá roya) y mehru (malformaciones en granos). Los agricultores realizaban conjuros y sacrificios a la diosa Ninkilim. En Roma, dioses como Robigus y Flora tenían festivales agrícolas para “proteger” las cosechas (Robigalia y Floralia). En Mesoamérica, Tlaloc y Yum Kaax eran deidades asociadas al maíz y las lluvias
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La medicina ayurvédica estableció que la salud dependía del equilibrio de tres fuerzas (doshas: kapha, pitta y vata). La enfermedad se debía al desequilibrio, especialmente del viento. En fitopatología india, se atribuía a plantas enfermedades por bilis, viento y flema, mencionando síntomas como “indigestión, tumores o insomnio”
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Hipócrates, influido por Empédocles, planteó que el cuerpo estaba regido por cuatro humores (sangre, flema, bilis amarilla y negra), ligados a tierra, aire, fuego y agua. La salud era el equilibrio (eucrasia) y la enfermedad el desequilibrio (discrasia). En agricultura, se reflejaba en podas de ramas enfermas o cortes en raíces para “liberar la savia mala”, semejante a las sangrías humanas.
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Se pensaba que astros y fases lunares causaban enfermedades. Ejemplo: la conjunción de Saturno, Júpiter y Marte fue considerada causa de la peste negra. El cólera asiático de 1817 se vinculó con fases de la luna y el cometa Halley (1835). En agricultura, se usaban horóscopos lunares para programar siembras y prevenir enfermedades como la roya de la cebada
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La peste negra fue atribuida a castigo divino, fuerzas malignas y conjunciones astrales. El Papa rogaba clemencia al cielo, surgieron flagelantes que se azotaban públicamente, y se usaban máscaras con hierbas aromáticas para “filtrar” miasmas. Enfermedades como lepra y sífilis se entendían como castigos por pecados.
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Duhamel du Monceau aisló estructuras globosas (esclerocios) en plantas de azafrán enfermas y las inoculó en plantas sanas, reproduciendo la enfermedad. Fue la primera prueba experimental de patogenicidad en vegetales.
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Tras 10 años de estudios, Prévost demostró al microscopio que las esporas de un hongo causaban la caries del trigo. Al inocularlas en plántulas sanas, reprodujo los síntomas, probando que el hongo era causa necesaria y suficiente
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La “gota de la papa” arrasó con cultivos de Irlanda. En 1866, Anton De Bary reprodujo la enfermedad al inocular esporas del hongo en plantas sanas, confirmando la etiología. Entre 1845 y 1868 se aplicaron versiones tempranas de postulados tipo Koch en plantas, anticipándose a la medicina.
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Pasteur estudió fermentación (1857) y gusanos de seda (1865), demostrando que microbios eran causa de enfermedad. En 1876 aisló la bacteria del ántrax. Koch, entre 1876 y 1882, formuló los Postulados de Koch, estableciendo los criterios de causa necesaria y suficiente para enfermedades infecciosas.