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Su nombre hace referencia a las pústulas que aparecían en la piel de quien la sufría. Llegando a tener tasas de mortalidad de hasta el 30%. Se expandió masivamente en el nuevo mundo cuando los conquistadores empezaron a cruzar el océano afectando de manera terrible una población con defensas muy bajas frente a nuevas enfermedades. En 1977 se registró el último caso de contagio del virus, que desde entonces se considera extinguido.
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La peste bubónica (tambien llamada peste negra) es ocasionada por la bacteria Yersinia pestis. Se contagia por el contacto con moscas infectadas. Los síntomas incluyen inflamación de los ganglios linfáticos, que pueden alcanzar el tamaño de un huevo de gallina, en la ingle, las axilas o el cuello. Pueden presentar sensibilidad y calor. Otros síntomas incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, fatiga y dolores musculares.
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Fue causado por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1. Fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas y vómitos ocasionales eran los síntomas propios de esta enfermedad. La mayoría de las personas que fallecieron durante la pandemia sucumbieron a una neumonía bacteriana secundaria, ya que no había antibióticos disponibles. En el verano de 1920 el virus desapareció tal y como había llegado.
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un nuevo virus de la influenza A (H2N2) apareció en el este de Asia, desencadenando una pandemia ("Influenza asiática"). Este virus H2N2 constó de tres genes diferentes del virus H2N2 que se originó de un virus de la influenza aviar A, que incluye genes de hemaglutinina H2 y de neuraminidasa N2. Tos, fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza, falta de aire son algunos de sus síntomas.
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Se cree que su origen fue animal, y sus efectos son algo que podría describirse como el agotamiento del sistema inmunológico, pues dejan el organismo desprotegido frente a otras enfermedades. Su contagio se produce por contacto con fluidos corporales.