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Cuando Daumier pintó esta obra quiso denunciar la situación social de los más desfavorecidos en las grandes ciudades, quienes, fruto de su pobreza y precario estado de vida, se veían obligados a llevar una vida casi miserable y viajar, como vemos en el cuadro, en medios de transporte totalmente lúgubres. -
El pintor francés Gustave Courbet fue muy amigo del pensador Pierre Joseph Proudhon. Cuando Courbet supo que su amigo había muerto en el año 1865 consiguió una fotografía de él para pintar esta obra. En ella no los presenta a una edad joven, y acompañado de sus dos hijas, en uno de los momentos más felices de su vida. -
fue un periódico alemán del siglo XIX editado por el filósofo contemporáneo y militante comunista Karl Marx. El diario lanzó su primera edición en enero de 1842 y estuvo en funcionamiento hasta marzo de 1843 cuando fue suprimido por la censura estatal prusiana. Cinco años más tarde sería editado un nuevo periódico para su sustitución, llamado Nueva Gaceta Renana que serviría de órgano de difusión de la Liga de los Comunistas entre 1848 y 1849. -
El cuadro representa un paisaje industrial, fabricas al fondo y la oficina del empresario o capataz en primer plano. Los obreros salen de las fábricas y se dirigen a la casa del burgués. Un grupo de ellos ya se encuentra en la puerta de la casa discutiendo con el propietario de la misma. La obra denuncia la precariedad de la condiciones de vida y trabajo de la clase proletaria. Refleja la lucha de los obreros por mejorar esas condiciones a través de la huelga y de la protesta -
Desde su hotel veía la rue Saint-Honoré, la avenue de l’Opera y la plaza situada junto al hotel ,y las pintó múltiples veces con distintas variaciones lumínicas y climáticas. Años después de ser pintado, los nazis obligaron a su propietaria Lilly Cassirer a venderlo para salvar su vida. Décadas después un tribunal de los Estados Unidos está pensándose si la Fundación Thyssen conocía todo esto antes de adquirir la obra, con lo cual sería considerada “cómplice” del expolio nazi. -
Representa la unión de un grupo de trabajadores de todo tipo y edad avanzando hacia nosotros. Todo un himno a la globalidad, una representación de una totalidad, un retrato colectivo del cuarto poder, la nueva clase social que se estaba organizando para reclamar derechos. No quiere Pellizza mostrar una marcha violenta, sino lenta, constante, con calma. Como para traer a la mente un ineluctable sentimiento de invencibilidad.