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María Cristina gobernó como regente, durante la minoría de edad de Isabel.
Ella no era liberal, pero el estallido de la guerra y la necesidad de recabar apoyos, tanto en
España como en el extranjero, -
Conflicto dinástico entre los carlistas de Carlos V y los liberales de Isabel II, con tres fases: 1833-1835, victorias carlistas y muerte de Zumalacárregui; 1835-1837, fracasos del avance al sur; 1837-1840, resistencia final y fin con el Abrazo de Vergara. Victoria liberal: fin del absolutismo, respeto condicionado a los fueros, integración de militares carlistas, graves pérdidas humanas y económicas, exilio de Carlos V, y consolidación del liberalismo.
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una carta otorgada que limita el poder real y reconoce derechos, pero no la soberanía
nacional ni la división de poderes. Este Estatuto regulaba la convocatoria de unas Cortes muy
conservadoras y elitistas tanto por su composición (nobleza, Iglesia, funcionarios y militares de
alto nivel, alta burguesía) como por lo limitado del voto, indirecto y muy restringido. Además, la
Corona se reservaba una amplia capacidad legislativa y de veto, incluida la libre disolución de las
Cortes. -
en medio de la guerra civil con los carlistas, puso
en venta todos los bienes del clero regular -frailes y monjas-. De esta forma quedaron en manos
del Estado y se subastaron no solamente tierras, sino casas, monasterios y conventos con todos
sus enseres -incluidas las obras de arte y los libros-. -
obligó a María Cristina a entregar el Gobierno
a los progresistas (Calatrava) y a restablecer la Constitución de 1812. -
Era una constitución híbrida: contenía rasgos progresistas,
como la soberanía nacional, división de poderes, la no confesionalidad católica del Estado y
amplios derechos y libertades (de prensa, reunión y asociación) ; y aspectos moderados como el
sufragio censitario restringido y unas Cortes bicamerales con un Senado conservador constituido
por designación real. La Corona mantenía un poder ejecutivo fuerte, con competencias
legislativas, derecho de veto y suspensión de las Cortes. -
“Abrazo de Vergara” entre los generales Espartero y Maroto: los carlistas se rindieron pero
con el compromiso de respetar los fueros. -
ley amplió la
acción, al sacar a la venta los bienes del clero secular, los de las catedrales e iglesias en general,
aunque la ejecución de esta última -
hundió el prestigio del general. -
que iniciaba así con trece años su reinado efectivo. Un reinado que, aunque en
apariencia fue agitado y cambiante, unas características comunes se mantuvieron invariables a
lo largo del tiempo. -
Etapa conservadora bajo la Constitución de 1845, con poder político limitado a una oligarquía; gobiernos autoritarios y exclusión de republicanos y carlistas; intervención constante de la reina en favor de los moderados; protagonismo de los generales y uso frecuente de pronunciamientos para acceder al poder.
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Cuerpo de organización militar al que se en cargó ejercer
funciones de vigilancia y apoyo, pero sobre todo con el objetivo de mantener el orden y defender
la propiedad en las zonas rurales. -
Gobiernan los moderados liderados por Narváez; Constitución de 1845 conservadora con sufragio restringido y soberanía compartida; censura y centralismo administrativo; creación de la Guardia Civil; restauración de la Iglesia y Concordato de 1851; descontento social y político creciente; surgen los progresistas radicales y el Partido Demócrata.
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establecía la participación política exclusiva de una oligarquía propietaria,
excluyendo de la vida política a la gran mayoría del país. -
Insurrección carlista en Cataluña y otras zonas durante la Década Moderada, motivada por el fracaso del matrimonio entre Carlos VI e Isabel II; rápidamente sofocada, con exilio de carlistas y de Carlos VI, quien abdicó a favor de su hermano Juan; consolidación temporal de la monarquía liberal, auge del republicanismo catalán y declive del carlismo como fuerza política relevante.
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cuyos objetivos eran la defensa
de los derechos individuales y del sufragio universal. Se sucedieron varios gobiernos,salpicados
por escándalos financieros y de corrupción, con una clara tendencia ultraconservadora y represiva
(Bravo Murillo). El descontento político y social iba en aumento, y el ambiente era propicio para
un estallido revolucionario. -
Concordato de 1851, por el que el
papa reconocía a Isabel II como reina y aceptaba la pérdida de los bienes ya vendidos, a cambio
del compromiso del Estado de financiar a la Iglesia y de entregarle el control de la enseñanza y de
la censura. -
fue en realidad un golpe de Estado, que triunfó gracias al respaldo popular
conseguido mediante una hábil propaganda. El pronunciamiento inicial del general Leopoldo O’Donnell fracasó tras un enfrentamiento con las tropas del Gobierno en Vicálvaro -
El origen del partido se remonta a la Revolución de 1854 en España en la que los moderados encabezados por el general O'Donnell se unieron a los progresistas para poner fin al gobierno del Conde de San Luis que falto de base parlamentaria gobernaba por decreto con el apoyo exclusivo de la reina Isabel II -
Revolución de 1854 (Manifiesto de Manzanares) lleva a Espartero al poder; unión de progresistas y moderados en la Unión Liberal; aprobación de leyes de desamortización, ferrocarriles y banca; Constitución progresista de 1856 no entra en vigor; conflictos sociales y crisis económica provocan dimisión de Espartero.
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fue un documento redactado por Antonio Cánovas del Castillo y firmado por el general Leopoldo O'Donnell en Manzanares. A través de él se exigieron reformas políticas y unas Cortes Constituyentes para hacer posible una auténtica «regeneración liberal». Este manifiesto dio paso al llamado Bienio progresista, tiempo durante el cual los liberales estuvieron a la cabeza del gobierno español. -
Los progresistas, defensores de los intereses de la burguesía mercantil, aprobaron una serie de
leyes encaminadas a sentar las bases de la modernización económica del país -
Ley de Desamortización General. Se llamaba "general" porque se
ponían en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de los eclesiásticos que no habían
sido vendidos en la etapa anterior y los de los pueblos -se llamaban bienes de propios aquellos
que proporcionaban, por estar arrendados, una renta al Concejo, en tanto que los comunes no
proporcionaban renta y eran utilizados por los vecinos del lugar-. -
Los progresistas, defensores de los intereses de la burguesía mercantil, aprobaron una serie de
leyes encaminadas a sentar las bases de la modernización económica del país -
recogía los principios
progresistas: soberanía nacional, división de poderes, amplia declaración de derechos, tolerancia
religiosa, Cortes bicamerales electivas con una amplia participación, una limitación de los poderes
de la Corona y del ejecutivo. -
fue el partido que controló la vida política. La Unión era ya
un partido claramente conservador, que contaba con el apoyo de la burguesía y de los
terratenientes. -
Prosperidad económica bajo los unionistas; auge de la construcción de ferrocarriles, inversiones bancarias y bursátiles; modernización administrativa; aprobación de la ley Moyano de educación y realización del primer censo nacional. -
Entre 1863 y 1868, el reinado de Isabel II sufrió crisis política y económica, con conflictos como la Noche de San Daniel y la sublevación de San Gil. En 1866 se firmó el Pacto de Ostende para destituirla, y la muerte de O’Donnell y Narváez dejó a la reina aislada, facilitando la revolución de 1868.
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se fueron produciendo una serie de graves acontecimientos
políticos. -
representantes progresistas, demócratas y republicanos llegaron a un acuerdo, para coordinar la oposición, con dos objetivos: el destronamiento de Isabel II y la convocatoria de Cortes Constituyentes por sufragio universal. -
dirigida por los suboficiales y propiciada
por los progresistas que fue sofocada por tropas leales al Gobierno. Acosados desde la prensa, la
calle y el parlamento, los gobiernos isabelinos sólo supieron responder con una represión cada
vez más desorientada: órdenes de detención de opositores, cierre de periódicos y suspensión de
las Cortes. -
se inició una vez destronada Isabel II, ya en el Sexenio
Revolucionario. Beneficiados por el clima de libertad que introdujo la revolución de la “Gloriosa”, el
carlismo había revivido como fuerza política.