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La eterna lucha entre Israel y Palestina, las guerras de Irak y Afganistán y las graves tensiones entre Estados Unidos e Irán son los principales escenarios de Oriente Próximo, uno de los conflictos bélicos vigentes en 2020 que persiste con el paso del tiempo y en el que la Unión Europea está intentando mediar, a través de su Alto Representante de Política Exterior, Josep Borrell.
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Se inició cuando las guerrillas de corte comunista y el Ejército se disputaron el control de ciertas zonas del territorio. Más tarde aparecieron los grupos paramilitares y otras bandas relacionadas con el narcotráfico. Las acciones armadas han causado cerca de 220.000 víctimas y algo más de 5 millones de desplazados internos. En la actualidad, el Gobierno negocia el fin del conflicto con el principal grupo guerrillero, las FARC.
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En los últimos años ha logrado recuperar su influencia en el sur del país tras una ofensiva apoyada por la Unión Africana.
A la violencia armada hay que sumar los estragos del cambio climático. Más de 2 millones de personas se han convertido en desplazados a causa de la sequía en Somalia, las inundaciones y el propio conflicto. Esto ha provocado que la población desplazada internamente se duplique, alcanzando los 2,6 millones. -
Tras la salida de las tropas soviéticas en 1989 el país comenzó una nueva etapa de violencia interna que culminó en la intervención de la OTAN en 2001. El país vive azotado por las luchas insurgentes desde entonces. Hay más de 5,1 millones de desplazados forzosos de Afganistán entre refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo.
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El conflicto en Irak entre grupos armados y las fuerzas gubernamentales en los últimos años generaron que en 2018 hubiera 1,8 millones de desplazados internos en el país. El 53% de los desplazados en Irak son niños. A finales de 2017, la ofensiva gubernamental para recuperar el control sobre la ciudad de Mosul llevó al conflicto a su punto álgido. Aunque el país no se encuentra totalmente pacificado y muchos desplazados siguen sin poder regresar a sus casas.
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Esta guerra ha cobrado la vida de 380 000 personas, según datos del Observatorio Sirio por los Derechos Humanos; de ellos, 115 000 son civiles. Pero este conflicto no solo ha dejado a su paso muerte: los ataques y bombardeos de ambos bandos han destruido prácticamente la totalidad el país (infraestructuras, escuelas, hospitales, viviendas, etc.) y provocado la salida de Siria de casi 12 millones de personas.
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En ella se enfrentan el Ejército del país y las fuerzas rebeldes agrupadas bajo una coalición conocida como Seleka. Estos últimos acusan al actual presidente, François Bozizé, de incumplir los acuerdos de paz firmados en 2007. Este conflicto ha dejado cerca de 215.000 personas refugiadas. Además limita con la República Democrática del Congo, otro país que sufre las consecuencias derivadas de los conflictos por controlar su gran riqueza mineral.
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Sufre una guerra que parece no tener fin, ni siquiera a pesar de la mediación de la comunidad internacional durante el gobierno de Barack Obama. Tras declararse la independencia respecto de la República de Sudán en 2011, el presidente y vicepresidente del gobierno del nuevo país entraron en conflicto por tener el control de los numerosos recursos naturales que posee: diamantes, oro, plata, volframio, cobre, zinc… Una vez más, en un país con tanta riqueza, son los más débiles .
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Su lucha inició como consecuencia del golpe de Estado de 2014 y que a día de hoy aún enfrenta a las fuerzas separatistas del sur con las leales al gobierno del presidente Al-Hadi. Se agravo por la difícil situación de uno de sus países árabes pobres:terrible hambruna que sufre más del 60% de la población y el brote de cólera que ha dejado a su paso más de 2 000 muertos y afecta a más de medio millón de personas, de las que se estima que el 41% son menores de 15 años
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Se origino múltiples conflictos armados como consecuencia de intereses geopolíticos, luchas étnicas y la fragilidad de los estados en los que imperan la corrupción y los regímenes autoritarios; situación que se agrava porque, además muchos de estos países están a la cola en el Índice de Desarrollo Humano.