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En España en el siglo XIX, 1 libra pesaba 351 gramos en Huesca, 575 en Coruña o 372 en Pamplona. Solo en Francia, antes de la revolución, había 250.000 de unidades de medida distintas. Pero es que entonces, el mundo era muy grande y la economía era muy pequeña. Como explicaba José Manuel Blanco durante el siglo XIX, las unidades de medida pasaron a ser uno más de los terrenos de batalla donde se jugaba el futuro el proyecto de la modernidad. -
El 20 de mayo de 1875 17 países firmaron el Tratado del Metro por el que el mundo pasaba a tener, de facto, un sistema de referencia internacional de longitud. La máquina había empezado a andar y ya no habría marcha atrás. -
En 1889, se definió el kilogramo como la masa del Gran K, una pesa construida en platino-iridio y guardada por la Oficina. -
Mientras los científicos se mostraban incapaces para encontrar una definición exacta del kilogramo, a Gran K perdía 50 microgramos cada cien años. El kilo permanecía como el gran recordatorio de que no podíamos encontrar una medida objetiva al mundo, de que el hombre, con su arbitrariedad, su subjetividad, sus sesgos, es la medida de todas las cosas. El kilo era el símbolo de todas las batallas que no podía ganar el proyecto científico e ilustrado. -
En 1913 se unificaron las unidades de temperatura. -
En los años 40, un segundo fue definido como 1/86400 parte de la rotación de la Tierra. En los años 50, lo redefinimos como 1/31556925.9747 parte de lo que tarda la Tierra en girar alrededor del Sol. Y finalmente, como "la duración de 9.192.631.770 oscilaciones de la radiación emitida en la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (133Cs), a una temperatura de 0 K". -
En 1943, se definieron el amperio, el bar, el newton, el voltio y el vatio. -
En el 1960 se establecieron las seis (más tarde, siete) unidades básicas: el sistema internacional de unidades estaba cerrándose. Sin embargo, era un cierre en falso, una ficción que tenía los pies de barro. -
La clave está en el "era". A partir de hoy, el kilo pasará a estar definido alrededor de la constante molar de Planck y la Gran K de París se convertirá en una pieza de museo. 130 años después, hemos conseguido cerrar, por fin, el círculo.