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Sea en Mesopotamia, la India, África o América, la
superstición, la magia o la hechicería emergió como
el primer modelo de construcción mental de la
enfermedad a juzgar por el hallazgo de cráneos de
la época de las cavernas que presentaban un orificio,
supuestamente hecho por los curanderos
prehistóricos con el fin de liberar a sus pacientes de
los demonios interiores. En La literatura agrícola también está ilustrada con numerosas creencias populares y supersticiosas -
En aquella época, no solo se establecía
relación entre la Astrología y la etiología de las
enfermedades, sino también con los procedimientos
terapéuticos, los horóscopos agrícolas fueron muy
populares en la agricultura primitiva e indígena y
son un fiel testimonio de cómo la concepción astral
permeó las actividades agrícolas. Constituían una
especie de guía basada en los ciclos lunares para las
fechas de siembra y las operaciones mensuales, con
el fin de preservar la salud de las plantas -
En cuanto a la agricultura, las primeras enfermedades infecciosas de plantas "samana" y "mehru" fueron registradas por el año 2000 a. C. en los fértiles
valles de Mesopotamia donde se cultivaba, pero más tarde hubo registros de enfermedades similares en la agricultura primitiva india, china y americana. Al parecer, se extrapolaron los mismos principios y las mismas tácticas "terapéuticas" de la medicina religiosa, basados en conjuros,
ofrendas a dioses y sacrificios de animales. -
La nutrición balanceada
y no exuberante fue un aspecto de observancia en
la Fitopatología antigua de la India, puesto que afecta tanto al hospedero como al agente causal.
las enfermedades de la bilis en
las plantas se curaban con sustancias frías y dulces, las de la flema con sustancias amargas, picantes o astringentes esta es una clara aplicación de la regla de los opuestos, o sea el tratamiento de las enfermedades por medios opuestos o por antagonismo, muy en boga en la Edad Media -
el francés Joseph Pitton de Tournefort clasificó las
enfermedades de las plantas en externas e internas
al igual que en las antiguas ciencias agrícolas india y
romana. consideró 5 categorías de enfermedades de las plantas: flemasias, inflamatorias, parálisis, descarga, caquexia constitución y
defectos de diferentes órganos. Con el descubrimiento de microorganismos
patógenos, hubo un giro hacia una taxonomía
ontogénica y etiológica más estable, basada en sistemas fisiológicos del hospedero -
en 1807 se había observado al microscopio las esporas del hongo asociado con la caries del trigo, las cuales al ser
inoculadas a plántulas sanas, causaron la misma
enfermedad. En ambos casos y
como dirían Carter y Barnes, se había demostrado
que un hongo era la causa necesaria y suficiente para
que se desarrollara la enfermedad
Sin embargo, el documento más antiguo acerca de las pruebas de patogenicidad corresponde al artículo publicado en 1728 por el francés Duhamel sobre la
muerte del azafrán -
En contraste, la tesis miasmática no tuvo tanta
acogida en las ciencias agrícolas, a pesar de su
presencia en la literatura fitopatológica antigua y
de la importancia que Liebig. De acuerdo con
el documento bizantino Geoponica, la roya provenía
de los vapores de los ríos y pantanos y, en general,
los vapores nocivos eran una de las causas de las
llamadas enfermedades externas. Dañaban las
plantas, su proceso de floración y reducían su
rendimiento productivo -
las investigaciones realizadas por Louis Pasteur y
Robert Koch, el primero sobre el gusano de seda y
la fermentación del vino y de la cerveza; y el segundo
sobre el ántrax y la tuberculosis. Dicha teoría rompió
con los viejos esquemas, se fundamentó en la
observación experimental y abrió la era del concepto
moderno de causalidad, apoyado en los atributos
de asociación, temporalidad y dirección. no solamente como algo que produce un efecto, sino también como algo que es necesario y suficiente