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la reflexión moderna acerca de la supuesta
inteligencia de ciertas máquinas comenzó en 1950, cuando
el británico Alan Turing publicó en la revista Mind su artícu-
lo "Computer Machinery and Intelligence", en el que planteó
por vez primera el dilema de si las máquinas pueden pensar y
concluyó que era inteligente aquello que se comportaba de
un modo inteligente. -
Tal ha ocurrido con las llamadas redes
neuronales, inspiradas en la realidad neurológica y basadas
en el conexionismo, y que han demostrado cierta capacidad
para el aprendizaje. Su pionero fue Frank Rosenblatt, cuyo
Perceptron (1958), todavía muy rudimentario, utilizaba una
red de neuristores, circuitos eléctricos destinados a modelizar
neuronas. -
es sólo una máquina de carne" y caracterizó a esta peculiar
máquina orgánica como una "red de redes", cada una de ellas
con su especialización funcional específica. Pero existen algu-
nas diferencias importantes entre el cerebro y las máquinas
de producción humana. -
lo que sabemos sobre el ce-
rebro humano más bien produce desaliento entre los inge-
nieros. David Marr y Tomaso Poggio, del Massachusetts Insti-
tute of Technology, calcularon en 1976 la enorme diferencia
de densidad del "cableado" en una computadora y en un ce-
rebro: en una computadora digital la relación eutre las cone-
xiones y los componentes es de tres, mientras que en la corte-
za de los mamíferos está entre 10 y 10.000. -
A diferencia del ser humano, la computadora tiene una
memoria implantada desde el exterior, no formada por expe-
riencias vividas por el sujeto, ya que no hay propíamente suje-
too Con esta característicajugueteó la película fantacientífica
Desafio total(TotalRecall; 1990), en la que al protagonista le im-
plantaban con un chip en el cerebro falsos recuerdos, recuer-
dos de algo que no había vivido nunca. -
Cuando el potente ordenador Deep Blue derrotó en fe-
brero de I 996 al campeón de ajedrez Cary Kasparov, muchos
periódicos airearon la conclusión sensacionalista de que por
fin la inteligencia de una máquina había derrotado a la inte-
ligencia humana. Nada más falso. La victoria de Deep Blue
constituyó, de hecho, una victoria de la inteligencia humana
que lo había diseñado y construido.