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En 1821 un vecino llamado Nicolás Vila instalaba una pulpería. Esta pasaría a la historia por un hecho significativo: Vila adquiriría en un corralón, de un tal Galeano, una antigua ballenera que desarmó íntegramente y cuya madera utilizó para la construcción de las cercas y palenques. A su vez, el palo de la embarcación fue utilizado en la misma esquina donde puso a su tope el famoso caballito de latón, que terminaría dando el nombre al popular barrio. -
Nicolás Vila moría asesinado por una partida en la puerta de su establecimiento, lo cual condujo a su
desaparición. -
Para este entonces la primera locomotora, “La Porteña”, atravesaría la zona de Caballito en un recorrido de ensayo, siendo finalmente el 29 de agosto su inauguración oficial. -
Este año se inauguraría el Ferrocarril del Oeste, el primer tendido ferroviario que contaría la República Argentina. -
Avenida Rivadavia, nombre que adoptó el otrora
Camino Real. -
Un impacto muy importante para Caballito la inauguración, el 1° de noviembre de 1871, de una línea de tranvías. -
La aparición de la terrible epidemia de fiebre amarilla que desoló Buenos Aires, Caballito fue uno de los lugares preferidos de los asustados porteños que escapaban a la mortal enfermedad. -
Hacia este año ya aparecerían los primeros
“tramways” eléctricos. -
El 1° de julio de 1914 se inauguro la estación Primera Junta de la línea A, la primera construida en esta ciudad en su historia. -
La desaparición del tranvía hacia 1962, no estuviera exenta de cierto pesar y nostalgia, apenas recordado hoy por su tradicional tramway histórico que los fines de semanas sale de la plaza de Primera Junta. -
Caballito es hoy uno de los barrios más densamente poblados de Buenos Aires. Su crecimiento se acentuaría con la apertura de importantes avenidas como Juan Bautista Alberdi, Gaona, La Plata,
José María Moreno, Honorio Pueyrredón, a cuyos bordes se pueden apreciar imponentes edificios de altura. -
Ubicado en el corazón geográfico de la ciudad de Buenos Aires, el barrio de Caballito no fue hasta la primera década del siglo XX sino un barrio periférico, refugio de los porteños en búsqueda del
descanso de sus quintas. A mitad de camino entre el antiguo casco colonial de Buenos Aires y el tradicional poblado de San José de Flores, fue la llegada del subterráneo en 1914 lo que lanzó una
carrera de progreso y transformaciones, que elevaron a este barrio a la categoría de céntrico.