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Época antigua y medieval:
Nadie conocía las bacterias como tales, pero se intuía la existencia de “seres invisibles” que causaban enfermedades. Hipócrates (460–370 a.C.) planteó la teoría de los “humores” para explicar la salud y enfermedad. Varro (116–27 a.C.), médico romano, escribió que existían “animales diminutos, invisibles al ojo, que flotan en el aire y penetran en el cuerpo por la boca y nariz” → intuición temprana de los microorganismos. -
Antonie van Leeuwenhoek (1674–1683):
Comerciante holandés, construyó microscopios simples de hasta 300 aumentos.
Fue el primero en observar y describir bacterias (a las que llamó animalículos) en gotas de agua, placa dental y excremento. -
Tras Leeuwenhoek, sus descubrimientos no tuvieron gran impacto inmediato. El interés decayó por falta de mejores microscopios y de una teoría que explicara la importancia de los microorganismos. Aún dominaba la teoría de la generación espontánea, según la cual la vida surgía de materia inerte
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Louis Pasteur (1861): con su famoso matraz de cuello de cisne, demostró que los microorganismos no aparecen de forma espontánea, sino que provienen de otros microorganismos.
Esto marca el inicio de la microbiología experimental. -
Se descubren nuevas bacterias patógenas. Alexander Fleming (1928) descubre la penicilina, el primer antibiótico efectivo contra bacterias. Desarrollo de la genética bacteriana, biología molecular y el uso de bacterias como modelos experimentales (E. coli). Identificación de bacterias como simbiontes benéficos en el intestino y otros ecosistemas.
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Avances en secuenciación masiva (NGS) permiten identificar miles de especies bacterianas en el cuerpo humano.
Se reconoce que el microbioma intestinal tiene un papel clave en: Inmunidad Metabolismo Enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer y trastornos psiquiátricos.