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El tlachtli era mucho más que un juego: era un deporte que formaba parte de los rituales y celebraciones religiosas de los pueblos mesoamericanos, como los mayas y los aztecas.
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El baloncesto, tal y como lo conocemos ahora, fue inventado en 1891 por un profesor de educación física llamado James Naismith,
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Naismith dividió a los estudiantes en dos equipos e hizo colgar dos cestos en las balconadas del gimnasio, a tres metros del suelo: el objetivo era recorrer la pista de extremo a extremo y encestar una pelota (entonces era una pelota de fútbol) dentro de las canastas.
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La primera versión del baloncesto tenía 13 reglas. La mayoría han cambiado pero algunas siguen vigentes, como que la pelota tiene que llevarse con las manos (no con los brazos u otra parte del cuerpo) o la prohibición de correr con la pelota cogida.
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le pidió que buscara un juego con el que los atletas universitarios pudieran entrenarse dentro del gimnasio durante los meses de invierno. Además de mantenerlos en forma, el nuevo juego debía reducir el contacto físico entre jugadores para evitar lesiones.
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En 1983 se aceptó que podían jugar en canchas pequeñas cinco contra cinco y las canchas grandes nueve contra nueve. En 1897, el número de jugadores en los equipos se fijó en cinco personas.
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Los primeros equipos femeninos de baloncesto surgieron a finales del siglo XIX, poco después de que Naismith inventara el juego.
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La evolución trae a la actualidad a las medidas de la cancha, que pueden ser un largo de 28 metros por 15 de ancho para las competencias de la Federación Internacional de Basquetbol (FIBA) y de 26x14 metros de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA), la misma se divide por una línea que la cruza a la mitad, con un círculo de 3.6 metros de diámetro
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Difícilmente podría imaginar James Naismith hace más de 100 años, que su juego de las dos canastas se iba a convertir en uno de los deportes más populares, practicado actualmente por casi veinte millones de personas en los cinco continentes.
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La NBA es la expresión máxima de la sabiduría baloncestística. En ella juegan los mejores jugadores del mundo, casi todos americanos, con unos contratos multimillonarios por varios años.