Los mandos españoles se reunen en el palacio de Malacañang para diseñar la defensa de Filipinas.
La flota estadounidense para de Hong-Kong rumbo a Luzón, donde esperan encontrar a la flota española.
Los estadounidenses llegan a Luzón sin avistar la flota española.
Los estadounidenses se plantan frente a Manila
A las 5 y cuarto de la mañana, empieza el combate
Tras dos horas y media de combate, el almirante español, Montojo, ordena hundir la flota sin que los estadounidenses hubieran conseguido hundir ningún barco español por sus propios medios.