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Jesús entra en loor de multitudes aclamado como Mesías y Salvador del pueblo de Israel provocando la envidia y el recelo de los dirigentes judíos, especialmente de los fariseos.
Es importante resaltar que los mismos que aclaman a Jesús llegando a Jerusalén serán aquellos que griten en el atrio del palacio: "¡Crucifícalo!" dando muestras evidentes de lo voluble que puede llegar a ser la condición humana... -
Durante la mañana y la tarde de aquel jueves Jesús se preparó para la cena. Escogió el lugar, e hizo los demás arreglos. La muerte se aproximaba y él lo sabía muy bien. Por eso quiso hacer una cena diferente, en la cual lo más importante fuera la confraternidad con sus discípulos. Jesús nos enseñó que la verdadera grandeza se mide por nuestra capacidad de servicio a los demás. Ser grande no es disfrutar del placer arrogante de ser servido, sino tener la disposición de servir a los demás. -
Lo que da sentido a la Pasión de Jesús y a su muerte, es precisamente su obediencia de amor al Padre, para el servicio redentor de los hombres.
Cristo que muere, pero teniendo la conciencia serena y tranquila: "toda la obra está terminada, todo se ha cumplido".
Cristo que muere, pero rezando: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".
Cristo que muere, pero regalándonos lo más grande que tiene: "hijo, aquí tienes a tu madre". -
El sábado santo es un día de oración junto a la tumba esperando la resurrección. Es día de reflexión y silencio. Por la noche se lleva a cabo la celebración de la Vigilia Pascual. Dicha celebración tiene tres partes importantes: Celebración del fuego nuevo, Liturgia de la palabra y liturgia Bautismal. A todos los que ya estamos bautizados, esta liturgia nos invita a renovar nuestras promesas y compromisos bautismales. También, de confirmar nuestra entrega a Jesucristo. -
La resurrección de Jesús, es fundamento de la fe cristiana.
Estableció a Jesús como el Hijo de Dios y se cita como prueba de que Dios juzgará al mundo con justicia y que les ha dado a los cristianos "un nuevo nacimiento a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos".
El cristiano puede disponerse a recibir el don de la experiencia de Cristo Resucitado, mediante el desarrollo de una sensibilidad espiritual creciente.