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los cabildos adquirieron protagonismo político. En 1809, Lima eligió como diputado a las Cortes de Cádiz a José de Silva y Olave, cuyas instrucciones revelaban bien las contradicciones criollas. pedían más autonomía, más oportunidades y menos trabas económicas, pero siempre dentro del marco colonial. Los criollos clamaban por libertad de
comercio directo con extranjeros lo que horrorizaba al virrey Abascal. -
en la rebelión de Tupac Amaru, veinte caciques mantuvieron a sus pueblos leales a la corona. El más distinguido fue Mateo Pumacahua, combatió contra Tupac. Pumacahua y su pueblo permanecieron leales a España durante los primeros años de la revolución e incluso sirvieron en las expediciones de castigo al Alto Perú. En 1811, Pumacahua y sus seguidores saquearon a La Paz. Pumacahua fue recompensado con títulos y cargos; brigadier y luego de manera temporal, presidente de la audiencia del Cuzco
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en el Cuzco fue uno de más serios intentos de unir a criollos e indígenas contra el poder colonial. combinó un liderazgo criollo reformista con la fuerza numérica de los indios reclutados por Pumacahua (había roto con el gobierno colonial) Los españoles habían rehusado tolerar su nombramiento como presidente de la audiencia del Cuzco. Una vez que se procuraron un nuevo cabildo, los reformistas les
disputaron el control del Cuzco a los de la audiencia. prisión
a los lideres criollos -
los prisioneros escaparon, se unieron a sus seguidores y encerraron a la mayor parte de la facción española de la ciudad. Los rebeldes necesitaban un mayor apoyo militar que el que podían darle los criollos y los mestizos. Pumacahua, le ofrecieron el primer lugar en un triunvirato que gobernaba la ciudad. reclutar a los seguidores indios de Pumacahua, apoyo financiero y moral. El líder militar criollo, José
Angulo, incorporó a miles de indios leales a Pumacahua -
Ángulo envió tres expediciones, una al sur hacia Puno y La Paz, otra al norte hacia Huamanga y Huancavélica, y una tercera al sudeste hacia Arequipa. Control del Cuzco, toma de Puno. hizo que la rebelión fuese percibida con temor por las élites criollas y urbanas. Los excesos cometidos en La Paz —saqueos, venganzas contra europeos y asesinatos— terminaron debilitando la legitimidad del movimiento y dieron argumentos a los sectores moderados para apartarse de la causa.
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El ejército realista bajo Juan Ramírez, retomó La Paz, recuperó Puno y contra Arequipa. Su horda de doce mil indios, indisciplinados e inexpertos,
abrumaron a los realistas y capturaron la ciudad el 10 de noviembre. obligaron al jefe indio a retirarse, y fueron fusilados sin juicio. En marzo de 1815, Pumacahua fue derrotado definitivamente. Capturado poco después, entregado a las fuerzas realistas por cholos, antiguos rebeldes ansiosos por redimirse. -
Thomas Cochrane asumió el mando de la nueva escuadra de siete barcos de guerra en noviembre de 1818. Capturó Valdivia (la más poderosa base naval de España en el Pacífico), estableció dominio marítimo y permitió interceptar refuerzos de España, destruir comercio español en el Pacífico e imponer bloqueo a la costa peruana.
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20 de agosto la expedición zarpó de Valparaíso con 4.500 soldados escoltados por siete barcos de guerra, Cochrane quería atacar de inmediato cerca del Callao y ocupar la capital, pero San Martín desembarcó en Pisco y permaneció seis semanas. El virrey Pezuela, obligado por el nuevo régimen español, buscaba pacificación. San Martín respondió enviando comisionados a una conferencia de paz en Miraflores acordando un armisticio de ocho días. Sin embargo, no hubo entendimiento.
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Tras desembarcar en la costa peruana, San Martín avanzó con la fuerza principal más allá de Lima. Primero se instaló en Ancón (1 de noviembre de 1820) y luego en Huacho, al norte del Callao. Su objetivo bloquear Lima por tierra y mar. Cochrane sostenía que mantener a la escuadra inmóvil demasiado caro. decidió actuar por su cuenta: el 4 de noviembre de 1820, capturó la fragata Esmeralda, el navío más
poderoso de los realistas en el Pacífico. Consolidó la superioridad naval patriota -
Apostaba a que la sola presencia de la expedición libertadora estimularía las deserciones en el ejército realista y alentaría a los cabildos locales a declarar su adhesión a la causa. Desde 1819 algunos municipios, como Supe, ya habían proclamado la independencia, pero en 1820-1821 el fenómeno se aceleró: Ica,
Tarma, Lambayeque y Trujillo bajo el marqués de Torre Tagle (29 de diciembre de 1820) se unieron a la causa. -
paralelo en el sur, San Martín lanzó operaciones de distracción: Arenales derrotó a un contingente realista en Pasco, el inglés William Miller desarrolló acciones guerrilleras en el sur, obligando a los realistas a dispersar sus fuerzas. El descontento también alcanzó a las filas españolas: a fines de 1820, todo el batallón de Numancia (unos 650 hombres) desertó en bloque hacia los patriotas, golpeando la moral virreinal.
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La conducción vacilante del virrey Pezuela, sumada a la pérdida de Chile y a los reveses en Perú, encendió la crítica interna. Un grupo de altos oficiales lo depuso en Aznapuquio, reemplazándolo por José de la Serna. Este golpe militar, aunque aceptado por Madrid, deterioró la legitimidad española en Perú. La Serna intentó entonces abrir negociaciones con San Martín, dando lugar a la célebre Conferencia de Punchauca (mayo-junio de 1821). Allí, San Martín propuso un plan moderado y monárquico.
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Cercados por mar y rodeados los realistas se vieron obligados a evacuar la capital. julio 1821, La Serna trasladó sus tropas hacia la sierra, dejando en el Callao una guarnición realista. San Martín entró en Lima el 10 de julio de 1821 prometiendo protecciones a sus habitantes. El 14 de julio, un cabildo abierto de las élites limeñas declaró formalmente la independencia, proclamada oficialmente el 28 de julio de 1821 por San Martín en la Plaza Mayor
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una importante fuerza española del interior bajo el mando del general José Canterac pasó cerca de Lima sin ser molestada y entró en El Callao. Allí permaneció sólo dos días debido a la escasez de provisiones, que la obligó a retirarse al interior, llevándose el tesoro consigo. San Martín declinó el atacar, y aunque la fortaleza terminó rindiéndose, San Martín se negó a perseguir al ejército virreinal que se replegaba hacia el interior. generó fuertes críticas y minó su prestigio.
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En el interior las órdenes de San Martín no tenían efecto. los españoles conservaban el poder. Los patriotas fusilados y las propiedades confiscadas; aplicando políticas represivas brutales. Su salvaje y costosa contrarrevolución aumentó repulsión contra el dominio imperial y extendió la causa patriótica. Aparecieron los montoneros, guerrillas criollas y mestizas de clase media que operaban entre 1821 y 1824 en la sierra central. hostilizar las comunicaciones y desgastar al ejército realista.
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San Martín quería tres cosas: la anexión de Guayaquil al Perú, la ayuda de las tropas colombianas y derrotar a los españoles, y la aceptación de una monarquía constitucional. Las entrevistas se celebraron los días 26 y 27 de julio. Cuando San Martín volvió a Lima, Monteagudo había sido
derribado por una conspiración organizada por Luna Pizarro, Torre Tagle estaba sufriendo duros ataques. El 20 de septiembre, antes del primer congreso
constituyente del Perú, dimitió de sus poderes. -
En febrero de 1823 los jefes del ejército peruano
obligaron al congreso a reemplazar a la junta por José de la Riva Agüero. procedía de las más elevadas filas de la aristocracia colonial y representaba el duradero poder de la clase dominante peruana. Riva Agüero
estaba convencido de que el Perú no podía conseguir la independencia por su propio
esfuerzo debido a la concentración de poder español; así que buscó la ayuda de Bolívar. Los españoles recuperaron Lima en junio -
Riva Agüero y el congreso huyeron al Callao. Allí el congreso desposeyó al presidente en favor del enviado de Bolívar, general José Antonio de Sucre; y el expresidente se fue de modo desafiante a la ciudad de Trujillo, en el norte, donde empezó a reagrupar a sus seguidores. En medio de la creciente desorientación, Perú necesitaba desesperadamente a Bolívar.
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Pero Riva Agüero no aceptó: marchó a Trujillo, formó un ejército y disolvió el congreso. Este último se reconstituyó en Lima y nombró nuevo presidente a Torre Tagle, a quien Riva Agüero también desconoció. Perú quedó así dividido en dos zonas: el sur ocupado por los españoles y el norte hundido en guerra civil. Esta anarquía llevó a la élite peruana a buscar la ayuda de Bolívar, quien finalmente aceptó.
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Bolívar llegó a Lima el 1 de septiembre de 1823, recibido con entusiasmo, y asumió la autoridad militar y política suprema. Pero Perú estaba en ruinas: cuatro fuerzas patriotas distintas (peruanos, argentinos, chilenos y colombianos), una flota semirrebelde, un gran ejército realista, un congreso, dos presidentes y un dictador. noviembre de 1823 se sublevaron las tropas de Agüero contra él y se sometieron a Bolívar; a Riva Agüero se le permitió embarcar para Europa
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norte el general Canterac mandaba un ejército con base en Huancayo. El virrey La Serna en el Cuzco. En Arequipa, el ejército del sur del general Valdés. Y en el Alto Perú, el general Olañeta. dispuestas a avanzar sobre los colombianos. El 1 de octubre de 1823 Fernando VII, liberado de la servidumbre constitucional por un ejército francés, abolió la constitución y puso fin a las reformas liberales. dividió: el general Olañeta, absolutista, rompió con el virrey La Serna liberal
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El descontento se agravó cuando, en febrero de 1824, las tropas argentinas y chilenas se amotinaron en el Callao, reclamando sus pagas atrasadas, entregaron la fortaleza a los realistas y permitieron que el enemigo ocupara Lima. Incluso Torre Tagle y centenares de oficiales se pasaron a los españoles. El congreso nombró a Bolívar dictador (17 de febrero de 1824), suspendiendo la constitución. Bolívar estableció sus cuarteles desde Trujillo y en abril se fue hacia Huamachuco.
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Desde fines de 1823, retiró su colaboración militar, estableció su propio régimen conservador en el Alto Perú, debilitando a los españoles, al grito de rey y religión, liquidó la administración constitucional y llenó el gobierno con sus parientes y partidarios. Así empezó «el gobierno del general Olañeta» en el Alto Perú. En agosto de 1824, Bolívar reunió 6.000 colombianos y 3.000 peruanos en la sierra. El 6 de agosto de 1824, en la batalla de Junín, los patriotas derrotaron a Canterac.
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Sucre: liquidó los restos del poder español en la
sierra, entró en el Cuzco, cruzó el Desaguadero hacia el Alto Perú, negociando con Olañeta y ocupando territorio. Las tropas de Olañeta empezaron a desertar, respondiendo al llamado de Sucre. Olañeta eligió al rey. La mayoría de los criollos eligieron al bando vencedor. Así, los criollos heredaron una revolución que no habían hecho. Cochabamba, La Paz y otras ciudades proclamaron su fidelidad a la independencia. -
octubre marchó a la costa, organizando la administración civil; en diciembre libertó Lima. El virrey La Serna reunió las fuerzas de Canterac y Valdés (9.300 hombres) y avanzó contra Sucre, que con 6.000 soldados evitó el cerco mediante maniobras. El 8 de diciembre de 1824 los ejércitos se enfrentaron en Ayacucho. El virrey La Serna cayó prisionero y el 9 de diciembre el general Canterac ofreció su rendición incondicional. El Perú quedó liberado y la revolución americana prácticamente completa
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Olañeta murió en la batalla de Tumusla y sus tropas derrotadas. La última batalla de la revolución americana. Sucre ocupó Potosí. El 9 de febrero de 1825, Sucre promulgó en La Paz un decreto que proclamaba prácticamente la independencia del Alto Perú. Sucre afirmó que: el ejército había venido a liberar, no a gobernar quedaría bajo la autoridad del ejército libertador, hasta que un congreso nacional decidiera su futuro. Una asamblea “representativa” en Chuquisaca el 10 de julio de 1825
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El 6 de agosto de 1825, la asamblea declaró la
independencia. La nueva nación adoptó el nombre de Bolívar, luego cambiado por Bolivia. Los diputados pidieron a Bolívar que redactara una constitución. Bolívar dejó a
Sucre el gobierno de Bolivia y regresó a Lima, enviando luego la constitución boliviana
(1826). -
La campaña final de Sucre fue aceptar rendiciones sucesivas hasta llegar al Alto Perú, donde, tras un prolongado asedio, el Callao capituló el 23 de enero de 1826. A mediados de 1825, partió hacia el Alto Perú, dejando el gobierno en manos de tres ministros: Tomás de Heres, Hipólito Unánue, José María Pando.