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En 1788 llegaba al trono Carlos IV y, tan solo un año después, estallaba la Revolución Francesa. -
Se producía el ascenso al poder de un militar sin apenas experiencia política, Manuel Godoy. Tras la ejecución de Luis XVI (rey de Francia y familiar de Carlos IV), España le
declaró la guerra al país galo, comenzando con ello la Guerra de los Pirineos (también conocida como Guerra de la Convención), conflicto que concluyó con la Paz de Basilea en 1795. En ella, España reconocía su derrota y volvía aliarse con Francia. -
La guerra contra Inglaterra que se había acabado en 1802 vuelve a estallar cuando en 1804 la flota inglesa ataca a la española y captura los recursos que procedían de América sin previa declaración de guerra en el Cabo de Santa María. La flota española y la francesa se unen para enfrentarse a la inglesa, pero son derrotados en la batalla de Trafalgar (1805). -
Carlos IV se arrepiente de su abdicación y pide a Napoleón ayuda para que medie y poder así recuperar la corona. Al final Carlos IV y su hijo Fernando abdican en favor de Napoleón que entregó el trono a su hermano José Bonaparte,
Ante las noticias de que Napoleón tenía secuestrada a la familia real, el 2 de mayo de 1808 comienza en Madrid un alzamiento popular contra la ocupación francesa. La sublevación
fracasó, reprimida por el general Murat, pero la guerra de independencia había comenzado. -
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En 1810, la Junta Central Suprema decidió disolverse, nombrando un Consejo de Regencia con el encargo de convocar las Cortes y consultar al país por las reformas que debían llevarse a cabo. Finalmente, alrededor de 300 diputados abrieron la primera sesión de Cortes el 24 de septiembre de 1810 en la Iglesia de San Felipe Neri. El primer manifiesto de las Cortes fue el nombramiento de Fernando VII como rey, aunque rechazaba la monarquía absoluta -
Sin lugar a dudas, la principal obra de las Cortes de Cádiz fue sin duda la Constitución firmada y aprobada el día de San José (19 de marzo) de 1812, motivo por el que recibió el sobrenombre de “La Pepa”.
El poder ejecutivo recaía en el monarca, el legislativo quedaba en manos de las Cortes, que representaban la voluntad nacional y el poder judicial correspondía a los tribunales, que debían ser independientes para garantizar el correcto funcionamiento democrático. -
Aunque los liberales obligaron al rey a firmar la Constitución, la nobleza y el clero elaboró el llamado Manifiesto de los Persas, en él solicitaban al monarca la anulación de las reformas liberales y la vuelta al Antiguo Régimen. Finalmente, el Rey firmó el Decreto de Valencia el 4/05/1814, por el cuál quedaba anulada la acción de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. Comenzaba un período de represión política y de restauración del Antiguo Régimen, el Sexenio Absolutista (1814–1820). -
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El descontento no dejó de manifestarse a través de numerosos pronunciamientos como los de Espoz y Mina en 1814 o Díaz Porlier (1815), todos fracasados, hasta que el coronel Rafael de Riego se sublevó en Cabezas de San Juan en enero de 1820, consiguiendo que el movimiento se extendiese por todo el país. Al rey no le quedó más remedio que jurar la Constitución de Cádiz, iniciándose así el Trienio Liberal (1820 –1823) -
Después del breve periodo liberal, este concluyó con la intervención de la Santa Alianza, que envió un ejército (Los cien mil hijos de San Luis) comandado por el duque de Angulema que devolvió al monarca el poder absoluto. -
No será hasta la muerte de Fernando VII en 1833, gracias al conflicto sucesorio entre su hermano Carlos María Isidro y la hija del rey, Isabel, que el liberalismo vuelva al poder. La reina regente María Cristina, acosada por la rebelión absolutista de Don Carlos, no tuvo más remedio que apoyarse en los liberales, comenzando con ello
de forma definitiva la revolución liberal en nuestro país.