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La misma civilización romana fue la encargada de trasvasar la mayoría de la literatura griega al latín. -
Esta piedra contenía información escrita sobre el decreto que ensalzaba la figura del faraón Ptolomeo V en el primer aniversario de su reinado, en el año 196 a.C. La piedra Rosetta se consideró a partir de entonces el primer rastro de la traducción. -
La traducción de la Biblia completa llevada a cabo por San Jerónimo, patrón hoy en día de los traductores, ha sido la traducción más divulgada y la única autorizada por la Iglesia católica en su momento. Aunque modificada en algunos aspectos a través de los siglos, esta fue la versión que imprimió Gutenberg por primera vez en 1452. -
Ya en los siglos IX y X, Bagdad se convierte en el centro neurálgico de la traducción. Se traducen al árabe, en este caso, los trabajos existentes en griego en campos como el de la filosofía y la ciencia. -
Aunque existe cierta polémica sobre el responsable de su fundación, sabemos que la Escuela de Traductores de Toledo se pone en marcha en el siglo XII gracias al arzobispo de Toledo y gran canciller de Castilla, Raimundo de Sauvetât, un monje cisterciense de origen francés. En sus primeros pasos, la Escuela basa su actividad en la transferencia de textos fundamentalmente teológicos y filosóficos. -
Con la creación de la imprenta en el siglo XV el mundo de la cultura se revoluciona por completo. En un mundo en el que las distintas lenguas vernáculas están también viviendo su apogeo, la rápida difusión del conocimiento influirá de forma decisiva en el desarrollo de la traducción. -
La expansión industrial, comercial y científica que aconteció a partir del siglo XIX y la posterior internacionalización de las relaciones comerciales y diplomáticas hicieron que se multiplicasen los intercambios lingüísticos, y con ellos la necesidad de traducir.