-
Con la Constitución de 1824, México arrancó como país independiente, sin dar cuenta alguna a cualquier potencia extranjera. Pero hay que destacar la lucha interna -que tanto daño hizo-, polarizó a dos grupos principales: los que proponían la forma del Estado federo-liberal y los que pugnaban por una forma centro-conservadora.
-
Las Siete Leyes Constitucionales de 1835-1836, tienen como característica principal el centralismo del sistema; la inestabilidad política de las primeras décadas del México independiente provocó un enfrentamiento entre dos grupos: federalistas y centralistas.
-
La nueva Constitución preserva buena parte de los logros legislativos impulsados por los liberales, entre otros: la abolición de todo tipo de esclavitud; la libertad de imprenta y de opinión; la seguridad personal, y la inviolabilidad de la propiedad y el domicilio, más que por causa de pública utilidad.
-
Se puede resumir en cinco partes: los derechos del hombre, establecidos en los primeros 29 artículos; la soberanía nacional, que residía esencial y originalmente en el pueblo; el Poder Legislativo, en un principio unicameral, pero con posterioridad bicameral; el juicio de amparo, perfeccionado y con una extensión mayor; y la responsabilidad de los funcionarios públicos, se crearon procesos y mecanismos para enjuiciar a los servidores públicos.
-
Las Leyes de Reforma fueron: La Ley Juárez (23 de noviembre de 1855), Ley Lerdo (25 de junio de 1856), Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos (12 de junio de 1859), Ley del Matrimonio Civil (23 de julio de 1859), Ley de Creación del Registro Civil (28 de agosto) y la Ley Sobre la Libertad de Cultos (4 de diciembre de 1860).
-
Su origen revolucionario se fundó en la desigualdad social, en la explotación campesina y, particularmente, en la dictadura de Porfirio Díaz. El sello personal de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está plasmado en su vocación social.