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Descubrimiento de los rayos X por Wilhelm Conrad Roentgen, sentando las bases para el desarrollo de la radioterapia.
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Desarrollo de la primera máquina de rayos X terapéutica por el físico alemán Gustav Bucky.
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Se introduce la braquiterapia, utilizando fuentes radiactivas colocadas dentro o cerca del tumor.
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Se comienza a utilizar la radioterapia en combinación con la cirugía y la quimioterapia para tratar el cáncer de manera más efectiva.
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Se desarrollan las primeras técnicas de planificación de tratamiento utilizando imágenes de rayos X para dirigir la radiación con mayor precisión.
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Se introduce la radioterapia conformada en 3D, permitiendo una mayor precisión en la entrega de la dosis de radiación.
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Desarrollo de la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), que permiten una mejor visualización de los tumores y los tejidos circundantes, lo que lleva a una planificación de tratamiento más precisa.
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Se adoptan técnicas de radioterapia de intensidad modulada (IMRT), que permiten ajustar la intensidad de la radiación en diferentes partes del tumor, minimizando la dosis en los tejidos circundantes.
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Se introducen técnicas de radioterapia guiada por imagen (IGRT), que utilizan imágenes en tiempo real durante el tratamiento para garantizar una administración precisa de la radiación.
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Se desarrollan y adoptan técnicas de radioterapia estereotáxica corporal (SBRT) y radioterapia estereotáxica craneal (SRS), que permiten la entrega de dosis muy altas de radiación en un número reducido de sesiones, siendo efectivas para ciertos tipos de tumores.
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Se establecen centros especializados en radioterapia estereotáxica en varios países de la región latinoamericana, ofreciendo tratamientos altamente precisos para tumores cerebrales y de otros órganos.
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Continúa la evolución de la radioterapia con el desarrollo de tecnologías de radioterapia adaptativa, inteligencia artificial y radioterapia de protones, que ofrecen una mayor precisión y menos efectos secundarios para los pacientes.
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Osimertinib ya fue aprobado como monoterapia en más de 100 países, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea, Argentina, China y Japón. Ahora, la reciente aprobación de la FDA para su uso combinado con quimioterapia en pacientes con cáncer de pulmón, se fundamentó en del ensayo de fase III FLAURA2 publicado en The New England Journal of Medicine.