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Mª Cristina gobernó tras la muerte de Fernando VII durante la minoría de edad de Isabel II. Intentó equilibrar moderados y progresistas para mantener el apoyo en la Guerra Carlista. Se aprobaron el Estatuto Real de 1834 y la Constitución de 1837, con derechos limitados y sufragio censitario. Los progresistas ganaron fuerza con Mendizábal y Espartero, promoviendo la desamortización y las reformas liberales. La oposición moderada y la tensión social llevaron a la abdicación de Mª Cristina en 1840.
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Fue un conflicto dinástico entre isabelinos y carlistas tras la muerte de Fernando VII y una guerra ideológica entre absolutistas y liberales, que supuso el fin del absolutismo en España. La regente Mª Cristina, aunque absolutista, se apoyó en los liberales.
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Es una carta otorgada que limita el poder real y reconoce derechos, pero no la soberanía nacional ni la división de poderes. Este Estatuto regulaba la convocatoria de unas Cortes muy conservadoras y elitistas tanto por su composición (nobleza, Iglesia, funcionarios y militares de alto nivel, alta burguesía) como por lo limitado del voto, indirecto y muy restringido. -
Surgió cuando María Cristina, en mayo de 1836, forzó la dimisión de Mendizábal, provocando una nueva insurrección progresista, que culminó con la sublevación de la Guardia Real, en el Palacio de La Granja, y que obligó a María Cristina a entregar el Gobierno a los progresistas (Calatrava) y a restablecer la Constitución de 1812. -
Buscó financiar la guerra carlista, reducir la deuda pública, fortalecer al liberalismo atrayendo a la burguesía compradora y transformar la propiedad eclesiástica en propiedad libre. Además, integró a la Iglesia en el nuevo Estado al asumir este su financiación. -
Fue un intento de contentar por igual a progresistas y moderados. Era una constitución híbrida: contenía rasgos progresistas, como la soberanía nacional, división de poderes, la no confesionalidad católica del Estado y amplios derechos y libertades (de prensa, reunión y asociación) ; y aspectos moderados como el sufragio censitario restringido y unas Cortes bicamerales con un Senado conservador constituido por designación real. -
Hizo que la guerra terminara con un abrazo entre los generales Espartero y Maroto: los carlistas se rindieron pero con el compromiso de respetar los fueros. Un núcleo carlista del general Cabrera resistió hasta la toma de Morella por Espartero en 1840. La victoria liberal se debió a su superioridad material y al poco apoyo carlista al sur del Ebro. La derrota carlista significó el fin del absolutismo. -
Espartero se convirtió en el nuevo regente, inaugurando así la tendencia de los militares a dirigir la política liberal. Durante casi tres años gobernó con el apoyo de los progresistas y de otros jefes militares. Pero su política autoritaria y represora (bombardeo de Barcelona) hundió el prestigio del general.
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Provocado por la política autoritaria y represora de Espartero, que hundió su prestigio. Los moderados y algunos progresistas organizaron entonces un pronunciamiento militar, que obligó a Espartero a dimitir y a abandonar el país en agosto de 1843. -
En el otoño de 1843, las Cortes, para evitar una nueva regencia, votaron la mayoría de edad de Isabel II, que iniciaba así con trece años su reinado efectivo. -
Isabel II inició un reinado marcado por gobiernos conservadores bajo la Constitución de 1845, con poder político limitado a una élite y fuerte intervención de la reina. La vida política estuvo dominada por partidos burgueses y por el constante papel de los generales y pronunciamientos militares.
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La Guardia Civil se creó en 1844, como cuerpo de organización militar al que se en cargó ejercer funciones de vigilancia y apoyo, pero sobre todo con el objetivo de mantener el orden y defender la propiedad en las zonas rurales. -
Gobierno conservador liderado por Narváez; se aprobó la Constitución de 1845, restringiendo derechos y centralizando el poder en la Corona. Se reforzó el control del Estado sobre la Iglesia y la sociedad (Guardia Civil, censura, administración centralista) y se mantuvo un sistema electoral muy limitado. Se consolidó un régimen oligárquico y conservador, con creciente descontento social y político que preparó la crisis de 1854.
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Establecía la participación exclusiva de una oligarquía propietaria, excluyendo a la gran mayoría del país. Fue además un régimen de gobiernos autoritarios, defensores del «orden» y de una monarquía fuerte, recurriendo frecuentemente a una dura represión. -
Conflicto dinástico en Cataluña durante la Década Moderada, impulsado por Carlos VI tras fracasar su matrimonio con Isabel II. Fue un levantamiento minoritario y fácilmente sofocado. Conllevó exilios de carlistas y del propio Carlos VI, y reforzó la estabilidad del régimen liberal, mientras el republicanismo catalán ganaba protagonismo.
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Fundado por algunos progresistas radicales, cuyos objetivos eran la defensa de los derechos individuales y del sufragio universal. -
Se detuvo la desamortización y se devolvieron al clero los bienes que aún no se habían vendido. Tras una larga negociación, se firmó con Roma este Concordato, por el que el papa reconocía a Isabel II como reina y aceptaba la pérdida de los bienes ya vendidos, a cambio del compromiso del Estado de financiar a la Iglesia y de entregarle el control de la enseñanza y de la censura. -
Documento publicado por los que lideran la "Vicalvarada", consiguiendo el apoyo popular y provocando la revolución en julio. Otros jefes militares se sumaron entonces al golpe, y obligaron a Isabel II a entregar el Gobierno al general Espartero, con O’Donnell como ministro de la Guerra. -
Se formó para las elecciones, propiciada por O’Donnell y algunos políticos moderados y progresistas, con la aspiración de reunificar a ambas fuerzas en un solo partido centrista. Tan sólo se diferenciaban del moderantismo por defender una ampliación mayor de los derechos y libertades. Progresistas y unionistas ganaron las elecciones y gobernaron conjuntamente durante los dos años siguientes. -
Fue un golpe de Estado, que triunfó gracias al respaldo popular conseguido mediante el Manifiesto de Manzanares. El pronunciamiento inicial del general O’Donnell fracasó tras este enfrentamiento con las tropas del Gobierno en Vicálvaro. -
Tras la revolución de 1854, los progresistas y unionistas gobernaron juntos. Se promovieron reformas liberales y económicas: desamortización, ferrocarriles y leyes bancarias. Se aprobó una Constitución progresista (1856), aunque no llegó a aplicarse. El malestar social y la crisis económica provocaron la dimisión de Espartero y el regreso de O’Donnell al poder.
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Fue una de las leyes que los progresistas, defensores de los intereses de la burguesía mercantil, aprobaron para sentar las bases de la modernización económica del país. -
Se ponían en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de los eclesiásticos que no habían sido vendidos en la etapa anterior y los de los pueblos. La desamortización de bienes de propios y comunes se prolongó hasta 1924. -
Fue una de las leyes que los progresistas, defensores de los intereses de la burguesía mercantil, aprobaron para sentar las bases de la modernización económica del país. -
Recogía los principios progresistas: soberanía nacional, división de poderes, amplia declaración de derechos, tolerancia religiosa, Cortes bicamerales electivas con una amplia participación, una limitación de los poderes de la Corona y del ejecutivo. Pero no hubo tiempo para que entrara en vigor, por lo que la
Constitución de 1845 siguió vigente. -
Entre 1856 y 1863 la Unión Liberal fue el partido que controló la vida política. Hasta 1863 la ola de prosperidad económica permitió a los unionistas gobernar sin grandes problemas. Fue una época de euforia económica y se aprobó una nueva Ley de Instrucción Pública y se realizó el primer censo estadístico del país. La prosperidad también llegó a las clases populares, lo que explica la ausencia de conflictos graves en aquellos años. -
Fue el partido que controló la vida política. La Unión era ya un partido claramente conservador, que contaba con el apoyo de la burguesía y de los
terratenientes. Hasta 1863 la ola de prosperidad económica permitió a los unionistas gobernar sin grandes problemas. Fue una época de euforia económica, con la construcción de los ferrocarriles y las grandes inversiones bancarias y bursátiles. -
Tras la dimisión de O’Donnell comenzó una etapa de gobiernos inestables y autoritarios. Progresistas, demócratas y republicanos, encabezados por Prim, se retiraron de las Cortes y pasaron a la oposición. A la crisis política se sumó una crisis económica, que generó malestar social. La represión y episodios como San Daniel y San Gil aceleraron la ruptura. En 1866, el Pacto de Ostende unió a la oposición para destronar a Isabel II, que quedó aislada antes de la revolución de 1868.
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Fue uno de los trágicos sucesos ocurridos tras una protesta estudiantil que provocó la caída del gobierno de Narváez y precipitó la revolución de 1868. -
Dirigida por los suboficiales y propiciada por los progresistas que fue sofocada por tropas leales al Gobierno. -
Representantes progresistas, demócratas y republicanos llegaron a este acuerdo para coordinar la oposición, con dos objetivos: el destronamiento de Isabel II y la convocatoria de Cortes Constituyentes por sufragio universal. Prim fue puesto al frente de la Conspiración. La muerte sucesiva de O’Donnell y Narváez entre 1867 y 1868 dejó a Isabel II completamente aislada en el verano de 1868, en plena preparación del golpe. -
La tercera guerra carlista, se inició una vez destronada Isabel II, ya en el Sexenio
Revolucionario. Beneficiados por el clima de libertad que introdujo la revolución de la “Gloriosa”, el carlismo había revivido como fuerza política.