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La felicidad para Platón, parte de la idea de que el hombre es ante todo un alma, de origen divino, inmaterial, eterna e inmortal, unida accidentalmente al cuerpo como consecuencia de un pecado, con la misión de gobernar y dirigir el cuerpo como el timón de la nave. Además argumentaba que el cuerpo es la cárcel del alma.
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La felicidad para Aristóteles o Eudaimonía, es el bien más deseado de la existencia de una persona. Esta mueve su voluntad para alcanzar objetivos que se traza y una vez alcanzados estos son medios para nuevo objetivo.
El fin último último o la meta del hombre es la Felicidad o Eudaimonía.
La vida que escoge el hombre es la clave para alcanzar la felicidad. -
La felicidad para Epicuro, solo se podía alcanzar a través del placer (ausencia del dolor) ya que para él solo contamos con una vida, no hay algo más allá de la muerte; además argumentaba que a veces hay que aceptar un poco de dolor, para evitar un dolor mayor
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Para San Agustín, la felicidad está dada por tener lo que amamos y amar lo que tenemos. El conocimiento viene de Dios y eso produce felicidad, lo que sería igual que la sabiduría. El cuerpo está en falta pero si cumple la voluntad de Dios es feliz.
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En este período, la felicidad es un estado de satisfacción debido a la propia situación en el mundo. Adicional a esto, Demócrito expone que para él, la felicidad es la medida de placer y la proporción de la vida. O sea como el mantenerse alejado de todo defecto y de todo exceso.