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Juan a los 19 años, según se dijo por sus excesos sexuales con su también joven esposa
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a los 17 años, se trasladó a los Países Bajos para contraer matrimonio con el archiduque de Austria, Felipe el Hermoso
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Juana se convirtió en la única heredera de las coronas de Castilla y Aragón
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el obispo de Córdoba, enviado por los Reyes Católicos como embajador a Flandes, informaba de que era "habida por muy cuerda y por muy asentada
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marcaron un punto de inflexión en la vida pública de Juana, pues fue entonces cuando empezó a ponerse en cuestión su idoneidad para gobernar.
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Cuando la reina Isabel redactó un último testamento poco antes de su muerte, el 26 de noviembre de 1504, existían serias dudas en torno a la salud mental de Juana
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Su esposo y ella habían vuelto a España en abril, dieciséis meses después del fallecimiento de Isabel la Católica
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El 28 de junio, Felipe le comunicó que había firmado con su padre la concordia de Villa áfila, en la que se estipulaba que si la nueva reina no quería o no estaba en condiciones de gobernar
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La muerte repentina de Felipe el Hermoso, el 25 de septiembre de 1506, supuso sin duda un tremendo golpe emocional para Juana, embarazada de su sexto hijo.
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Fernando el Católico se hizo con las riendas del gobierno de Castilla, además del de Aragón. A su muerte, en 1516, tras la breve regencia del cardenal Cisneros
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su primer guardián se ponía cada vez más nervioso cuando ella se negaba a colaborar, y en 1516 el cardenal Cisneros lo destituyó por maltrato.
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Denia apartó a la infanta Catalina del cuidado de su madre en 1525, y dos años después se llevó en secreto el ataúd de Felipe el Hermoso para sepultarlo en la Capilla Real de Granada.
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Desde 1534, su hijo Carlos había intentado en vano conseguir que se confesara
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Entre 1535 y su muerte, la historiadora Bethany Aram ha calculado que recibió al menos dieciséis visitas de sus hijos y sus nietos
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fue enviado a Tordesillas por el futuro Felipe II con la misión de averiguar el porqué de su negativa a ir a la iglesia
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Juana I de Castilla murió el Viernes Santo de 1555, a los 76 años, tras haber permanecido confinada casi medio siglo.