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Según el historiador griego Herodoto, las primeras monedas metálicas surgieron en el Asia Menor, en el siglo VIII a. C., cuando el rey lidio Giges se propuso simplificar la recaudación de los impuestos y su almacenamiento. De todas las monedas que se acuñaron en esa rica región, la más famosa es el león de Lidia, cuyo anverso exhibe la figura de este felino. Sin duda es la más bella de la antigüedad clásica, pero su datación sigue siendo tema de debate entre los numismáticos. -
En el siglo XI comenzaron a aparecer los primeros billetes de la mano del emperador mongol Kubali Khan. En este caso, los billetes eran certificados sobre la existencia de un depósito de oro en un banco, lo que se asimila a lo que conocemos hoy en día como un cheque. -
El uso del billete continuó expandiéndose. En Europa, los primeros billetes aparecieron en Suecia en el año 1661, impresos por el cambista Johan Palmstruch, que los entregaba como recibo o resguardo a quienes depositaba oro o plata en el Banco de Estocolmo. -
A España llegaron en 1780 durante el reinado de Carlos III y su uso se popularizó rápidamente por ser mucho más cómodos de llevar que las monedas. Así, no hacía falta cargar con la famosa bolsa llena de monedas, mucho más llamativa y pesada. -
El cheque, por su parte, surge de la práctica bancaria de Inglaterra en el siglo XVIII, pero recién en el siglo XIX comenzó su reglamentación legal. Es en Inglaterra donde se dicta la primera Ley de cheques en 1852. Le sigue Francia en 1865 y el ejemplo es seguido por los demás países. -
Desde el Siglo XIX, el sistema monetario que imperó fue el patrón oro, por el cual el valor de una unidad monetaria se fijaba a partir de una cantidad de oro concreta
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A medida que avanzaban los años, se necesitaron formas más fáciles y rápidas de tener dinero y adquirir diversas cosas. Así es como en 1914 se originan las tarjetas de crédito desde la compañía Western Union, donde ofrecían a seleccionados clientes una tarjeta que les permitía tener una línea de crédito sin ningún cargo. -
en 1944, por los acuerdos de Bretton Woods, el sistema monetario cambió con la aparición de dos nuevos protagonistas: el dólar y el oro. De esta manera, se estableció la convertibilidad de la divisa estadounidense con el oro – a razón de 35 dólares por 1 onza de oro -, y del resto de divisas con el dólar.
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Ya hacia el 1958 se creó la BankAmericard (hoy la conocemos como VISA) y la Interbank Card Association (que hoy es conocida como MasterCard). En el mismo año American Express lanzó su primera tarjeta de crédito de papel, pero un año más tarde fue reemplazada por el plástico.
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En 1971, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, estableció el fin del patrón oro, iniciándose así la fluctuación de las divisas.
Desde entonces utilizamos un sistema fiduciario en el que el dinero no tiene un valor intrínseco y está controlado y emitido por los bancos centrales de cada país, así como otros organismos supranacionales como el Banco Central Europeo para los países de la eurozona.