La fábrica azucarera de Benalúa

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In History
  • La Unión Agrícola Azucarera

    La Unión Agrícola Azucarera
    El 6 de abril de 1912 se constituyó en Guadix, ante notario, la sociedad anónima Unión Agrícola Azucarera Nuestra Señora del Carmen, con el objetivo de construir una fábrica de azúcar de remolacha en Benalúa. La industria se ubicaría en una zona de viñedos y otros cultivos agrícolas situada entre el pueblo y la línea del ferrocarril Linares-Almería, junto al camino de Bejarín, la acequia de Benalúa y la estación ferroviaria, desde la que derivaba un ramal hasta la fábrica.
  • Los promotores

    Los promotores
    Los impulsores fueron un grupo de grandes propietarios agrícolas de la provincia de Granada -Manuel y José Fernández-Fígares Castella, Manuel González Fernández, Salvador Montoro López- y el ingeniero belga Arturo Baeyens. En el proyecto también tomaron parte un millar de socios, agricultores de Guadix, Benalúa y otros pueblos de la comarca accitana. La sociedad nació con el convencimiento de poder competir con las fábricas de la Sociedad General Azucarera de España.
  • La construcción

    La construcción
    El proyecto arquitectónico corrió a cargo del arquitecto Modesto Cendoya. El complejo fabril se levantó con celeridad entre mediados de 1912 y 1913, con la participación de obreros de toda la comarca. La fábrica estuvo lista para comenzar su primera campaña en la segunda mitad de 1913, con la presidencia en el consejo de administración de Manuel Fernández-Fígares, ingeniero y gran propietario agrícola de Benalúa.
  • El capital

    El capital
    El capital social, de 3.500.000 pesetas, se dividió en dos tipos de acciones: 12.500 acciones de la serie A, de 100 pesetas nominales, que obligaban a entregar entre 4 y 6 toneladas de remolachas; y 2.250 acciones de la serie B, de 1.000 pesetas nominales, suscritas por parte del grupo promotor y por otros inversores.
  • Las máquinas

    Las máquinas
    La fábrica fue equipada con maquinaria de la casa francesa Fives Lille para una capacidad máxima de 600 toneladas al día. En la primera campaña (1913-1914), la remolacha trabajada ascendió a 22.691 Tm y el azúcar producido fue de 3.164 Tm.
  • Capacidad de molienda

    Capacidad de molienda
    La extensión del cultivo de la remolacha y el consiguiente buen funcionamiento de las campañas azucareras posibilitaron el aumento de la capacidad de molienda en décadas sucesivas. En los años 40 la capacidad instalada aumentó a 800 toneladas/día, en 1968 ya era de 950 t, a finales de los 70 ascendió a 1.550 t y en 1982, año de su cierre, llegaba a 2.000 toneladas/día.
  • Modernización industrial

    Modernización industrial
    La necesaria renovación tecnológica se llevó a cabo a finales de la década de 1960, con la incorporación de motores eléctricos en sustitución de las máquinas de vapor, con el empleo de fuel-oil en lugar de carbón, además de la instalación de máquinas automáticas en la cadena de producción y en el análisis, pesaje y descarga de la remolacha.
  • Azúcar moreno

    Azúcar moreno
    En la década de 1970 y a lo largo de cinco años consecutivos, la fábrica azucarera Nuestra Señora del Carmen importó azúcar moreno de Cuba, gracias a su buen precio, para refinarlo en Benalúa. El azúcar moreno llegaba en barco hasta Motril y desde allí se transportaba en camiones hasta la factoría.
  • Campañas históricas

    Campañas históricas
    En la década de 1970 se consiguieron las mejores campañas de la historia de la factoría, con un área de influencia ampliada hasta las provincias de Ciudad Real, Jaén y Murcia. En la campaña de 1976-77 (22 de junio hasta el 24 de enero) se molieron 156.116 Tm de remolacha, de las que se obtuvieron 20.003 Tm de azúcar.
  • El cierre

    El cierre
    En los primeros años de la década de 1980 descendió el nivel de producción y el 21 de abril de 1982 la empresa presentó suspensión de pagos y al mes la carta de despido. Ante las intensas movilizaciones de los trabajadores y del pueblo, la empresa manifestó que el cierre era debido a los altos precios del fuel-oil y al elevado coste del transporte de la remolacha. De esta forma se puso fin a siete décadas de actividad industrial y a un motor de desarrollo y transformación para Benalúa.